“La vida humana es un camino. ¿Hacia qué meta? ¿Cómo encontramos el rumbo? La vida es como un viaje por el mar de la historia, a menudo oscuro y borrascoso, un viaje en el que escudriñamos los astros que nos indican la ruta. Las verdaderas estrellas de nuestra vida son las personas que han sabido vivir rectamente. Ellas son luces de esperanza. Jesucristo es ciertamente la luz por antonomasia, el sol que brilla sobre todas las tinieblas de la historia. Pero para llegar hasta Él necesitamos también luces cercanas, personas que dan luz reflejando la luz de Cristo, ofreciendo así orientación para nuestra travesía.”[1]

Estas personas que nos enseñan cómo alcanzar la meta, son los Santos: cercanos, porque compartieron nuestras fragilidades y nuestras luchas, pero verdaderas estrellas de nuestra vida, porque vivieron las virtudes en forma extraordinaria.

Este blog quiere hacerte conocer a una mujer ejemplar. Hoy la Iglesia, que es Madre de los Santos, está estudiando y valorando sus virtudes y sus obras que hoy perduran: es la Venerable, Madre Eufrasia Iaconis, Fundadora de las Hijas de la Inmaculada Concepción de Buenos Aires.



[1] Spes Salvi, N° 49

lunes, 16 de abril de 2018

¡Felices Pascuas de Resurrección!


Hace sólo unos días ha comenzado un tiempo de alegría: el tiempo de Pascua que debemos celebrar con júbilo, ya que es el comienzo de una Vida Nueva y se inicia con el triunfo de Cristo sobre la muerte.
Es por ello que queremos compartir con ustedes uno de los mensajes que la Sierva de Dios escribía a sus amadas Hijas:

“Alleluya! Todo nos incita a la alegría, a la dicha espiritual. Gocemos pues, unidas a Jesús resucitado y nuestra felicidad sea el fiel reflejo de nuestros corazones llenos de Jesús y de santos deseos de amarle y hacerle amar de quien nos rodea[1].”





[1] Carta de la Madre Eufrasia a las Hermanas de Rosario. Milán, 13 de abril de 1914. AHFIC DE 3/ 4, 8, 31