“La vida humana es un camino. ¿Hacia qué meta? ¿Cómo encontramos el rumbo? La vida es como un viaje por el mar de la historia, a menudo oscuro y borrascoso, un viaje en el que escudriñamos los astros que nos indican la ruta. Las verdaderas estrellas de nuestra vida son las personas que han sabido vivir rectamente. Ellas son luces de esperanza. Jesucristo es ciertamente la luz por antonomasia, el sol que brilla sobre todas las tinieblas de la historia. Pero para llegar hasta Él necesitamos también luces cercanas, personas que dan luz reflejando la luz de Cristo, ofreciendo así orientación para nuestra travesía.”[1]

Estas personas que nos enseñan cómo alcanzar la meta, son los Santos: cercanos, porque compartieron nuestras fragilidades y nuestras luchas, pero verdaderas estrellas de nuestra vida, porque vivieron las virtudes en forma extraordinaria.

Este blog quiere hacerte conocer a una mujer ejemplar. Hoy la Iglesia, que es Madre de los Santos, está estudiando y valorando sus virtudes y sus obras que hoy perduran: es la Sierva de Dios, Madre Eufrasia Iaconis, Fundadora de las Hijas de la Inmaculada Concepción de Buenos Aires.



[1] Spes Salvi, N° 49

miércoles, 1 de agosto de 2018

El apostolado de la salud en el Hospital Pirovano


Para fines del siglo XIX y principios del siglo XX la Argentina estaba cambiando:  caminaba hacia la concepción de un Estado moderno y, para ello, le era imprescindible la llegada de inmigrantes, los cuales provenían de distintos países europeos como España e Italia, entre otros. Llegaban con el objetivo de conseguir trabajo y un mejor estilo de vida.
En esos tiempos arribó la Madre Eufrasia a nuestra patria, que estaba necesitada de contención religiosa para estos extranjeros y de la construcción de firmes cimientos de fe frente al Estado laico. Si bien su labor apostólica para con los enfermos se inició en el Hospital Italiano, en 1896 la Sierva de Dios es convocada por la esposa del Presidente de la Nación, la señora Cipriana Lahite de Sáenz Peña, que conocía a las Hermanas y valoraba sus aptitudes, para que se hicieran cargo de una nueva fundación en el barrio de Belgrano: el Hospital Pirovano.

“La Superiora de la Congregación Hijas de la Inmaculada, necesita hacer venir de Europa seis hermanas de más de las que tiene para el hospital Italiano y el Patronato de esta ciudad. Estas hermanas de más se tomarán encargo del Hospital Pirovano de Belgrano.[1]
Antigua entrada del Hospital General de Agudos “Dr. Ignacio Pirovano”

Así fue como el 24 de julio de 1896 se instalaron 6 Hermanas para brindar caridad a los dolientes. La labor apostólica de la Congregación en el Hospital no se redujo a la atención de los enfermos, de hecho la Capilla de dicho nosocomio lleva el título de Inmaculada Concepción y cumplía un rol fundamental para el barrio, ya que allí se realizaban bautismos, comuniones, casamientos, funerales, entre otras celebraciones.
Como bien expresa la Hna. Grazia Loparco, fma, para la época de fines del siglo XIX, las religiosas significaban para la población del lugar una presencia cercana a la gente, en donde no sólo brindaban servicio al enfermo sino a toda la comunidad que rodeaba al Hospital cumpliendo un rol caritativo y pastoral.
Hoy, 2 de agosto de 2018, se cumplen 102 años de la partida al Cielo de la Madre Eufrasia Iaconis en el Hospital Pirovano, donde las Hermanas aún hoy continúan presentes.





[1] Carta de Madre Eufrasia al Dr. Antonio Bermejo, ministro de justicia, culto e instrucción pública de la Nación Argentina. Buenos Aires, 4 FEBRERO 1896. AMREC. Caja 614, n° 27. AHFIC DE 1/ 3, 3, 1

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