“La vida humana es un camino. ¿Hacia qué meta? ¿Cómo encontramos el rumbo? La vida es como un viaje por el mar de la historia, a menudo oscuro y borrascoso, un viaje en el que escudriñamos los astros que nos indican la ruta. Las verdaderas estrellas de nuestra vida son las personas que han sabido vivir rectamente. Ellas son luces de esperanza. Jesucristo es ciertamente la luz por antonomasia, el sol que brilla sobre todas las tinieblas de la historia. Pero para llegar hasta Él necesitamos también luces cercanas, personas que dan luz reflejando la luz de Cristo, ofreciendo así orientación para nuestra travesía.”[1]

Estas personas que nos enseñan cómo alcanzar la meta, son los Santos: cercanos, porque compartieron nuestras fragilidades y nuestras luchas, pero verdaderas estrellas de nuestra vida, porque vivieron las virtudes en forma extraordinaria.

Este blog quiere hacerte conocer a una mujer ejemplar. Hoy la Iglesia, que es Madre de los Santos, está estudiando y valorando sus virtudes y sus obras que hoy perduran: es la Sierva de Dios, Madre Eufrasia Iaconis, Fundadora de las Hijas de la Inmaculada Concepción de Buenos Aires.



[1] Spes Salvi, N° 49

lunes, 20 de enero de 2014

Fiesta de la Inmaculada Concepción, 8 de diciembre de 2013, en Castelsilano (pueblo natal de la Madre Eufrasia)

Aceptando la invitación del Don Francesco De Simone, Párroco de Castelsilano (Calabria), tres Hermanas representantes de las tres comunidades de Italia y de toda la Congregación Hijas de la Inmaculada Concepción de Buenos Aires: Sor Giuliana Sartelli –Superiora Regional−, Sor Orsola Cadei y Sor Luciana Sartelli, el 7 de diciembre, a las 6.45 hs., nos pusimos en viaje con el micro de la empresa SIMET, para poder estar presentes en la fiesta de la coronación de la imagen de la Virgen, delante de la cual ha rezado nuestra Fundadora, la Madre Eufrasia Iaconis.
El viaje resultó más largo de lo previsto, pero la jornada llena de sol y el espléndido panorama, sobre todo el atravesar la Sila con los colores del otoño iluminados por el atardecer, con el fondo verde de los pinos y de los cipreses, nos ha encantado y hasta el cansancio ha pasado a segunda línea.
En la terminal (San Giovanni in Fiore), nos esperaba un señor amigo de Don Francesco, que nos acercó al hotel “La Duchessa della Sila”. A las 17.30 hs., vino Don Francesco para llevarnos a la Misa en la Parroquia Santa María Inmaculada de Castelsilano. Mientras nos esperaban, estaban recitando el Rosario.
La oración se interrumpió con nuestra presencia, porque todos quisieron saludarnos con mucho afecto y entusiasmo, como si desde siempre nos hubiéramos conocido. La Iglesia estaba ya lista para la fiesta de la coronación; la estatua de la Virgen y el cuadro de la Madre Eufrasia estaban bien a la vista, cada uno en su base recubierto con tela roja y una carpeta blanca de encaje, con una composición de rosas pintadas muy bellas. Se repetían en el altar para la celebración de la Santa Misa.
A la mañana siguiente, el domingo, fiesta de la Inmaculada, a las 9.30 hs., el Párroco nos vino a buscar y nos llevó a la Iglesia, donde nos esperaban otras personas que también nos recibieron con mucha simpatía. Durante la ceremonia, nos dejaron el puesto de honor como a las autoridades civiles; el banco estaba recubierto de una tela dorada.
Nosotras nos ubicamos en el sector derecho, delante de la estatua de la Inmaculada; las autoridades, a la izquierda, delante del cuadro de nuestra Fundadora.
Antes de la Santa Misa, hemos sido entrevistadas las tres, para decir en pocas palabras el porqué de nuestra presencia en esta ceremonia.
Los imprevistos están siempre en casa de todos. Se sabía que el Obispo no podía venir, pero debía asistir su Vicario, que a último momento llamó por teléfono para decir que no podía concurrir. Así, la ceremonia estuvo presidida por el Párroco, Don Francisco.
La santa Misa se inició a las 11 hs., animada por un coro bien organizado.
Después de la liturgia de la Palabra, Don Francesco ha explicado el porqué de la coronación. Como signo de unidad y de generosidad, cada uno ha donado oro u otra colaboración, a fin de que pudiera realizarse del mejor modo. Agradeció a todos también por la presencia tan numerosa. Después de la  bendición de la aureola, antes de fijarlo a la Virgen, Don Francesco, el orfebre Miguel Affidato y Sor  Luciana, han pasado por el medio de la Iglesia para mostrarlo de cerca a las personas presentes y después, Miguel lo ha fijado a la imagen.
Todo se desenvolvió en profundo silencio y gran emoción. Al terminar, estalló un fuerte y prolongado aplauso y un canto a la Virgen como signo de  devoción. Después, continuó la Misa con recogimiento.
Concluida la celebración, nos sacamos una foto delante de la Virgen y de la Madre Eufrasia, y después la gente ha querido saludarnos, confiándonos sus preocupaciones y suplicándonos que llevemos una comunidad al pueblo.
Todo concluyó compartiendo dulces preparados por ellos, luego de haber visitado la casa donde habitó la Madre Eufrasia.
Don Francesco nos llevó a almorzar con Miguel Affidato, la esposa, su hijo y su nuera, a un restaurante y el almuerzo consistía en comidas típicas de la zona.
Terminada la comida, Don Francesco nos llevó al hotel, para descansar un poco.
A las 18 hs., volvió a buscarnos, para visitar la Abadía de San Giovanni in Fiore; asistimos, también, a cantos gestualizados a cargo de los jóvenes de la Parroquia. Luego, nos llevó nuevamente al Hotel.
Al día siguiente, lunes 9, a las 6.45 hs., Don Francesco nos condujo hasta al micro que nos trasladó de nuevo a Roma.

Don Francesco hace conocer y amar a nuestra Fundadora de un modo maravilloso a sus parroquianos. Que el Señor lo bendiga y lo ayude en su apostolado.
Visitar el pueblo, la Iglesia y las viviendas donde surgió nuestra Congregación es importante y nos ayuda a entender mejor los sacrificios, las dificultades, pero, principalmente, el gran amor para llevar adelante el proyecto que Dios había puesto en sus corazones.

                                        Sor Giuliana, Sor Orsola y Sor Luciana

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