“La vida humana es un camino. ¿Hacia qué meta? ¿Cómo encontramos el rumbo? La vida es como un viaje por el mar de la historia, a menudo oscuro y borrascoso, un viaje en el que escudriñamos los astros que nos indican la ruta. Las verdaderas estrellas de nuestra vida son las personas que han sabido vivir rectamente. Ellas son luces de esperanza. Jesucristo es ciertamente la luz por antonomasia, el sol que brilla sobre todas las tinieblas de la historia. Pero para llegar hasta Él necesitamos también luces cercanas, personas que dan luz reflejando la luz de Cristo, ofreciendo así orientación para nuestra travesía.”[1]

Estas personas que nos enseñan cómo alcanzar la meta, son los Santos: cercanos, porque compartieron nuestras fragilidades y nuestras luchas, pero verdaderas estrellas de nuestra vida, porque vivieron las virtudes en forma extraordinaria.

Este blog quiere hacerte conocer a una mujer ejemplar. Hoy la Iglesia, que es Madre de los Santos, está estudiando y valorando sus virtudes y sus obras que hoy perduran: es la Sierva de Dios, Madre Eufrasia Iaconis, Fundadora de las Hijas de la Inmaculada Concepción de Buenos Aires.



[1] Spes Salvi, N° 49

miércoles, 26 de abril de 2017

1867 - 2017: 150 años del Nacimiento de la Sierva de Dios, Madre Eufrasia Iaconis: su familia.

Luis Antonio Iaconis
María Josefa Amalia Sofía Iaconis – la Madre Eufrasia– fue la segunda hija del matrimonio conformado por Luis Antonio Iaconis y María Antonia Spina, quienes se unieron en sagrado matrimonio el 1° de septiembre de 1859, en la iglesia parroquial Santa María Inmaculada, en Castelsilano. Del fruto de ese amor no solo nació la Sierva de Dios sino tres hijos más: Luisa, Francisco Javier Ernesto y Dominga Filomena, quien murió al poco tiempo de nacer.
La familia Iaconis era profundamente cristiana, es por eso que desde su más tierna infancia, el corazón de la pequeña Sofia fue colmándose de la Gracia Divina, contribuyendo en ello un tío sacerdote, el Padre José Iaconis, quien como dice el Padre Vicente Gambón

compartía con sus virtuosos padres la tarea de enderezar hacia el bien y la virtud aquella alma que desde sus primeros años fue grande en sus anhelos[1]”.
Catalina Caligiuri
A la edad de 4 años la Sierva de Dios perdió a su madre; ella como sus hermanos quedaron al cuidado de familiares hasta que en 1879 su padre contrajo nuevamente matrimonio con Catalina Caligiuri. De esta nueva unión nacieron 5 hermanos: Domingo Nicolás Guillermo Roberto (muere al año), María Raquel Eugenia Amalia Adelaida, María Dominga Matilde Enriqueta, María Elisa y María Josefa Elvira.

Estas dos últimas no sólo fueron hermanas de sangre sino hermanas espirituales de la Madre Eufrasia, ya que ambas entraron en religión en la Congregación Hijas de la Inmaculada Concepción, con los nombres de Hermana María Luisa y Hermana Berchmans. Ambas viajaron a la Argentina abocándose especialmente a la tarea educativa y una de ellas, María Luisa, fue Superiora General de la Congregación.






[1] PADRE GAMBÓN, Vicente S.J. Recuerdo biográfico de la Rda. Madre Sor Eufrasia Iaconis. Superiora General de las Hermanas de Caridad Hijas de la Inmaculada. Milán, Tipografía Pontificia de San José, 1919, pág. 5.

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